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Crosseling con Pepsi y Springfield

Pepsi acaba de lanzar un nuevo minisite promocional bajo el lema “Date bombo con Pepsi“. Una especie de concurso de popularidad ideado a la manera de Facebook, consistente en votar la ropa, los comentarios o las anécdotas de los participantes.

Especialmente dirigido a la gente joven, el site completa su oferta de entretenimiento con una campaña de banners gancho, donde ofrecen 6 euros de descuento en las tiendas de la cadena Springfield por el mero hecho de llevarles una lata de Pepsi. Una pena, sin embargo, que los Términos y Condiciones no estén disponibles en la web, porque hacen más difícil hacer uso de la promo, al no saber si todas las tiendas participan, cuál es el plazo de la campaña, etc… Con lo cual, una vez más se demuestra que la letra pequeña con explicaciones al cliente es tan importante como la promoción en sí.

iPhone: cada vez a más…

El iPhone me recuerda cada vez más a un árbol de Navidad…

Permission Marketing: lo contrario del spam

Cuestión de acción y reacción: tras la invasión no consentida (spam) de los primeros tiempos de Internet, que desgraciadamente todavía dura, pasamos ahora a la táctica de mostrar respeto por el consumidor con el ánimo de poder seducirle en las mejores condiciones posibles y con su consentimiento. Se acabó aquello de SMS en mitad de la siesta como aquí, o el bombardeo indiscriminado de publicidad tanto offline (folletos en los buzones) como online (spam por email). Los anunciantes se van dando cuenta ¡por fin! de que menos es más y más vale llegar a pocos consumidores pero cualificados, que lanzar una campaña masiva de mensajes publicitarios con escasa eficacia.

Incluso el tan de moda street marketing pecó en algunas ocasiones de ser demasiado intrusivo, al aprovechar la falta de prevención de los usuarios de medios de transporte públicos ante una posible manifestación publicitaria para emplazar los productos literalmente en sus narices (ejemplo: Ariel y su campaña en los autobuses). Todo lo cual no generaba necesariamente las mejores reacciones entre los usuarios.

En cambio, el Permission Marketing se basa justamente en pedir previamente el permiso al consumidor antes de invadir su esfera privada, principalmente en el medio online y por el móvil, un buen ejemplo de lo cual podría constituir el marketing móvil o de proximidad.

El permiso se puede obtener dando al cliente algo a cambio de su dirección de email: información periódica sobre temas que le gusten en forma de newsletter, descuentos sobre una compra futura, la descarga de un e-book o de software, la posibilidad de participar en un sorteo, etc… En este caso, se sustituye la cobertura por la eficacia, y seguramente el target, aunque más escaso, resulte más rentable, tanto en términos comerciales como de imagen de marca.

Esperando al nuevo catálogo de IKEA 2008-09

Vuelve cada septiembre, y es una de las publicaciones gratuitas con más éxito en el mundo. Lo puedes comprar en tiendas de revistas por 1.5 euros, y obtener un cupón de descuento por la misma cantidad en tu compra.


Hay directivos que aún teniendo dinero para decorar su casa en Roche Bobois, por decir algo, prefieren IKEA por aquello de ser iconoclasta. Aunque también hay voces que se van alzando desde hace tiempo y que denuncian que actualmente todas las casas del mundo se parecen a fuerza de decorarlas todos en las mismas tiendas globales.

Sea como fuere, la pasión por IKEA y el furor que despierta entre sus compradores ávidos de chollos a menos de 10 euros la pieza los ha plasmado muy bien la multinacional este año con su nueva campaña de publicidad, “Warte bis September”, que da entrada a la nueva temporada 2008-09. Un tal Nils en Alemania está viviendo en un apartamento vacío desde el 21 de Agosto pasado, esperando a decorar su casa con lo que aparezca en el nuevo catálogo de IKEA 2009, y la novedad de todo esto es que se le puede ver en directo online mientras hace su propia vida. Además, los visitantes de su sitio web pueden enviarle sus sugerencias en materia de decoración. Telerrealidad interpretada.

Fuente: Warte bis September

Los peligros de la web 2.0: no todo redunda en beneficio de una mayor transparencia

Hacer mal uso del poder de viralidad de la Red o falsear identidades es de uso cada vez más extendido desde que los marketinianos se dieron cuenta de la capacidad de expansión de una información a través de la Red.

Estos días han aparecido dos casos que ilustran este fenómeno.

  • Primero está el caso de la querella de Coca-Cola contra Danone en Argentina, donde la primera acusa a la segunda de difundir un mensaje difamatorio respecto al efecto cancerígeno del consumo del agua Dasani de Coca-Cola. De hecho, si se hace una búsqueda en Internet con esta combinación “Dasani+cáncer” aparecen 65.000 resultados. Según información de Coca-Cola, uno de cada tres consumidores conoce los rumores, y de ellos el 60% lo considera verdadero. Y todo empezó por querer dinamitar desde la competencia el lanzamiento de su nueva marca de agua.
  • El segundo caso es el de un CEO de una compañía norteamericana de comida bio Whole Foods, pillado in fraganti cuando se hacía pasar por otros y elogiaba sin rubor en Internet a su propia compañía y, en ocasiones, a sí mismo. El tema se descubrió a raíz de la compra de su principal competidor, al que previamente había vilipendiado en foros de Internet con intención de hacer bajar su valoración en la Bolsa.

Hecha la ley, hecha la trampa. Muchos otros ejemplos vienen a confirmar la equivocada manera que tienen algunas empresas de establecerse en el mundo web 2.0: algunas con flogs (falsos blogs) como el de Sony con la PS3 el año pasado o el de Wal-Mart relatando el supuesto viaje de dos clientes por todos los EEUU alabando las virtudes de la cadena de hipermercados. La creencia de que nadie se daría cuenta del engaño prevaleció de manera arrogante por parte de los “perpetradores” de la idea. Erróneamente, porque tal como se vio después, los integrantes de la web 2.0 no son tontos y se dieron cuenta del engaño en seguida. Y la reacción no se hizo esperar.

Triunfar como identidad corporativa en el actual panorama de Internet no es ni fácil ni difícil: “basta” con tener unas cuantas buenas ideas y dejar que el propio mecanismo haga el resto. A falta de buenas ideas, buenas son tortas, que diría aquel, y entonces es cuando surgen la picaresca y las guerras de imagen llevadas al extremo. Nada que beneficie la transparencia de la web 2.0, salvo cuando se mete la pata y se descubre, porque entonces la publicidad negativa masiva está garantizada.