Lo primero de todo, aclaremos: un post es aquel texto, de diversa longitud, que se escribe en un blog. Un post no es un tweet en Twitter, ni una nota en Facebook, ni un comentario en Tuenti… como mucha gente confunde a la hora de denominarlo. No digas “buen post” cuando te refieras a algo que ha escrito alguien en Twitter. A los bloggers que llevamos unos cuantos años en esto nos duele…, solemos ser puristas.
Aclaración semántica hecha, al tema: ¿de qué elementos clave se compone un post?
Lo primero, empecemos por la intención: ¿cuál es tu motivación? ¿darte a conocer por tus conocimientos profesionales? ¿entretener una comunidad de “amigos” virtuales a los que contar tus penas? ¿ganar dinero con Adsense y la publicidad de banners? ¿sacarle los colores a alguien, convirtiéndote en “periodista” comprometido improvisado, incluso cuando ni la titulación ni la experiencia acompañan? La intención es fundamental: de ella dependerá el resto de los elementos que conforman la estructura de un blog. Si lo que quieres es llamar la atención, el recurso al “periodismo de investigación”, así llamado porque se caracteriza por sacar los “trapos sucios” incluso de donde no los hay, es una buena opción. También puedes atraer esa atención escribiendo sobre algo que controles bien, digamos… tu profesión. Pero ¡ojo! puedes ser un excelentísimo profesional en tu vida real y transmitirlo muy mal por escrito. En tal caso, te caben dos opciones: o contratas un “negro” que escriba por tí o te dedicas únicamente a hacer breves comentarios acerca de noticias que aparecen a diario, sabiendo de antemano que eso es… ¡aburrido! Y si lo que quieres es hacerte millonario escribiendo posts para Adsense, mejor eliges con cuidado tu temática, no vaya a ser que el precio de las keywords en Adwords haya bajado y estés trabajando para nada. Y sobre todo, léete con cuidado la normativa de Adsense: es como el libro negro de la Inquisición aplicado al siglo XXI. No podrás hablar de ciertas temáticas, so pena de que te cierren la cuenta o te baneen sitios sin previo aviso. Y cuando pidas explicaciones acerca de por qué, te dirán que es por incumplir la normativa, lo cual es igual de específico que decir que la Tierra se encuentra en el Universo.
Lo segundo: dependiendo de la intención, vendrá el “tono”. El tono es el estilo que le impregnas a aquello que escribes: divertido, jocoso, guarrón, de denuncia, provocador, amable, profesional, personal, a caballo entre los dos, meramente informativo, juvenil, formal, telegráfico, enciclopédico, … Determina tu tono y de ahí vendrá tu mayor o menor éxito. Ciertos estilos obtienen más resonancia que otros. Por ejemplo, el “jocoso” está bien visto por la comunidad de internautas, es el que más se retuitea, fesibukea y menea. Pero si eres un Doctor en Ciencias, a menos que tengas mucho talento para la escritura, no lo utilices para crearte una “marca personal”. Si eres un profesional del Marketing por el contrario, te puedes dedicar a copypastear noticias aparecidas en otros medios, añadiendo la palabra “interesante” antes del mencionado texto. Pero para hacer eso, igual es mejor es que te dediques solamente a tuitear (retuitear sería lo tuyo, en este caso). También, si no tienes mucha idea de lo que escribes pero te fastidia algún competidor, puedes abrir un blog cuya única temática sea meterte con él. Luego están otros, así denominados “profesionales de esto del Marketing”, que suelen saber de Marketing tanto como Blancanieves de ingeniería nuclear, que copypastean libros enteros de Marketing, sin inmutarse. Y vendiéndoselo al mejor postor como “contenido único e interesante”. ¡Toma! El interés más obvio y aparente sería en todo caso el que tiene el autor de ese libro de no verse copiado al pie de letra vilmente. Pero igual eso hasta le permite convertirte en gurú o gurusa. Tiempo al tiempo y pelillos a la mar. Y, por último, si quieres ser un provocador nato y reconocido, utiliza toda la artillería: dedo acusador en el ojo del contricante, links a noticias que desprestigian, comentarios subidos de tono no moderados, incluso calumnias si hace falta… Que nada te detenga: tu posicionamiento como marca personal está en juego. Sin piedad y hasta el final. O hasta que te pongan una denuncia. Tú verás.
Tercero: ¿a quién vas a escribir? ¿A quién va dirigido tu blog? ¿A ti mismo, poniendo por escrito tus pensamientos más íntimos, y si alguien ocurre que los comparte, pues bien, y si no también? ¿O, cual tiburón persiguiendo una presa, apuntas directamente a un cierto colectivo, con la esperanza de que expandan tus posts por el espacio internetil a la velocidad del tweet? En el primer caso: ¡suerte! Si no escribes con suficientes keywords, linkando de manera adecuada, tanto interna como externamente, no obtendrás más que visitas residuales, fundamentalmente a tus fotos (y solamente si has tenido suerte y en el momento de descargarlas, conservaban un buen tag). Si eres de los segundos, enhorabuena, porque significa que sabes lo que quieres y vas a por ello. Quieres que te conozcan, sí o sí, cueste lo que cueste, aunque sea copiando… perdón, creando contenido “único e interesante”. Escribe posts adornados por 10 links internos, sin links externos, con una palabra clave cada frase y media, por lo menos, y luego retuitéalo desde tu cuenta en Facebook, y feisbukealo desde tu Tuenti, o también lo puedes comentar en MySpace (uy, no, que ése está en caída libre, mejor Twitter). Verás cómo, en proporción directa a tu intención claramente provocadora, y a tu target cuidadosamente seleccionado, las hordas de usuarios se abalanzarán sobre tu blog, posesos del botón del retweet. Incluso alguien en algún blog oscuro de la Red te hará “el honor” de copiarte el post al pie de la letra, muchas veces sin enlace a la fuente original ni nada, pero Dios es grande y misericordioso, y en su infinita bondad ha dispuesto que Google te haya indexado a ti primero, por lo que aparentemente (pero solo aparentemente) no serás perjudicado por la duplicación de contenidos, pero quién sabe, que con el Panda nuevo, cualquier cosa es posible…
Y, por supuesto, alguien dirá que otro elemento “clave” para un post, es quién escribe el dichoso post o blog y su relevancia y notoriedad social (si es Enrique Dans, entonces retuit seguro, intención provocadora media e interés máximo para un target muy determinado). Cierto. Si eres un famosete de la blogosfera, tienes una cierta responsabilidad para con tus lectores, con lo que todo tu blog (tono, estilo, bromitas) se verán condicionadas por esa reputación que tienes que mantener. Ya se sabe: la fama es un peso duro de llevar…
[facebook_ilike]







